Región: D.O. Toro
Bodega: Numanthia Termes
Tipo de Vino: Tinto
Numanthia 2000: 98 puntos Parker.
Enólogo : Marcos Eguren.
Situados al sur del río Duero, los suelos de este peculiar viñedo, proceden de la descomposición y disgregación de areniscas, arcillas y calizas del Plioceno. De color pardo poseen textura arenosa y pedregosa en la superficie, lo que permite un excelente drenaje y textura arcillosa en profundidad que favorece una óptima retención hídrica. Son pobres en materia orgánica, nutrientes y sales minerales, además los viñedos de Numanthia están inclinados, lo que provoca un mejor drenaje del viñedo y por tanto un estrés hídrico superior.
El viñedo está orientado al sur, conducido en vaso corto y con una densidad de 1.100 cepas/ha. La selección de los racimos es doble: en la viña y en la mesa de selección de la bodega. Como en las otras bodegas, Miguel Eguren es el director y Marcos Eguren el enólogo.
El año 2000 es la primera añada vinificada en la bodega actual.
Numanthia es el resultado de la unión de cuatro viñedos de cepas muy viejas (entre 70 y 100 años y plantadas en pie franco, es decir, sin injerto de pié americano) ubicados a 700 metros de altitud en las localidades de Valdefinjas y Toro. En total, 19,5 hectáreas con rendimientos muy escasos de entre 18 y 20 hectolitros por hectárea de los que salen cada año unas 40.000 botellas.
19 meses crianza en roble francés de diversos toneleros.
Numanthia pertenece a la familia Eguren, propietarios también de las bodegas Sierra Cantabria, Señorío de San Vicente y Viñedo de Páganos en La Rioja. Fue fundada en 1998 con la intención de elaborar vinos de Toro que representasen las características propias de la zona.
Vino tinto de color cereza picota oscuro, prácticamente opaco, sus lágrimas tintan la copa y se desplazan con lentitud. Lo que indica que estamos ante un vino con un poderoso extracto seco y un elevado tenor alcohólico.
Este vino musculoso tiene aromas intensos de cerezas picotas, chocolate y comino más una intrigante nota mentolada que nos recuerda al eucalipto y a las hojas de menta frescas. Tiene facilidad para desarrollar aromas telúricos como la trufa negra y las raíces.
En la boca, es un vino repleto de sabores de grosellas negras, ciruelas de california y cereza negra, con otra vez la misma nota especiada y mentolada, que nos recuerda al Afther Eight
Denso y glicérico, llena bien la boca, con taninos gruesos, carnosos y bien integrados, es un vino muy intenso, con una potente vía retronasal y un posgusto duradero que se parece a la fruta negra escarchada.
Precisa de 5 a 8 años de crianza en botella, y su maridaje es necesariamente con carnes rojas o a la brasa, estofados y quesos potentes de larga crianza.
Admite copas grandes, aunque la ideal es la Vinoélite de Rona, pues concentra mejor sus aromas frutales.
Es necesario jarrearlo y servirlo a unos 16 grados centígrados.
Ficha de cata realizada por Juan Ferrer Espinosa