enopata@enopata.com| Contacto| Cursos & Actividades | Diseño Web: www.condoshielos.com
ENÓPATA 02-07-2009
GIN TONIC PERFECT
Orígenes del Gin Tonic
Los orígenes
del Gin Tonic, se sitúan en la India colonial, dominada por los ingleses del
siglo XIX, cuando la Compañía de las Indias Orientales dominaba con bota de
hierro el país, las tropas inglesas necesitaban tomar mucha quinina para
combatir las enfermedades tropicales como la malaria o el paludismo, la quinina
era mucho más agradable si se tomaba en forma de limonada, que era la bebida de
moda en aquella época.
En 1783,
Johann Jacob Schweppe, joyero de origen alemán residente en Ginebra (curiosa
coincidencia), inventa la forma de introducir burbujas de anhídrido carbónico
en el agua.
Casi un siglo
más tarde, la compañía fundada por nuestro joyero, J.Schweppe & Co., tuvo
la genial idea de añadir quinina en la soda carbonatada, e inventaron sin
pretenderlo el agua tónica; una bebida que además de refrescante era un
medicamento eficaz contra el paludismo y la malaria, las tropas británicas de
la India hicieron el resto del trabajo añadiendo un chorrito de ginebra (a
veces más) y una rodaja o piel de limón al agua tónica:
“Convendréis
conmigo en que no hay ningún remedio más placentero y eficaz contra las
enfermedades tropicales que el Gin Tonic”.
Nuestra receta:
Gin Tonic Perfect
“Cuando se
trata en detalle, no hay nada más complicado que estos trabajos sencillos”
Émile Peynaud
Aunque
seguramente el bueno del profesor Peynaud dijo esta frase sin pensar en el Gin
Tonic, es muy apropiada, pues este cocktail de aparentemente fácil preparación,
está lleno de recónditas sutilezas, siempre ajenas a la cultura popular.
Ingredientes:
La mejor
ginebra que podamos comprar, en mi opinión Martin Miller´s Westbourne
Limones
verdes ecológicos sin encerar (no es necesario que sean del caribe ni de FA)
Hielo muy
frío (no es una perogrullada) y transparente. Agua osmótica servirá para fabricarlos.
Un botellín
de agua tónica de la marca Q Tonic. (baja en calorías)
Una copa
grande de cristal fino. Senso Agua o Senso Chardonnay son las mejores.
Algo de buen
gusto y sensibilidad.
Y un amigo/a
o vari@s para compartir la experiencia.
Elaboración:
Se ponen en una
copa lo suficientemente grande (tipo burdeos, borgoña o Shiraz) y de cristal
fino, seis o siete cubitos de hielo elaborados con agua pura osmótica (de los
transparentes que venden en las gasolineras), se remolinean dentro de la copa, (no
es necesario hacerlo con una cuchara) con la finalidad de enfriarla,
posteriormente, se escurre el agua que hayan soltado.
Se corta una
piel de limón verde y finísima, (Citrus
Limonum Risso), (llamada por los
pedantófilos “Twisse” o “Twist”) con mucho cuidado que no quede nada del albedo
(la parte blanca) que hay debajo de la piel puesto que es muy amarga, y con dos
pinzas -si es para nosotros, en vez de las engorrosas pinzas, podemos hacerlo
con las manos bien limpias-, se gira la piel hacia los cubitos, se dobla y se exprime
sobre los hielos, estos quedarán impregnados con los aromáticos ácidos y
terpenos que contiene la piel del limón.
Con otra
monda de piel se aromatiza levemente el reborde de la copa (optativo).
Después
añadimos dejando caer sobre el hielo, de 3 a 5 centilitros –no más- de ginebra Martin Miller´s*, remolineamos
levemente el liquido (sin cucharilla) para mantener muy fría la copa, y
deslizamos sobre sus paredes –con el objeto de no perder el valioso gas
carbónico- un agua tónica de la marca Q-Tonic
(en mi opinión la mejor que existe, puesto que no lleva edulcorantes,
aromatizantes ni conservantes artificiales, sólo quinina natural, agave azul y
agua pura, además de ácido cítrico natural.)
Después sólo
tendremos que contemplar extasiados la formidable transparencia de nuestro Gin
Tonic y beberlo con delectación e incluso reverencia.
¡Ojo!, no
remover nunca el cocktail una vez elaborado.
Observaciones:
La tónica, no
se debe mezclar con zumo de limón, pues el ácido cítrico presente en esta fruta, destruye
rápidamente el gas carbónico de la Tónica, dejando a esta sin sus
características burbujas y haciendo que el Gin tonic pierda su fuerza y
frescura en muy poco tiempo.
Más observaciones:
Este digestivo
cocktail, contiene apenas 53 calorías, (En el caso que pongamos solamente 3 cl de ginebra y una tónica baja en calorías) es decir algo más que un sobre de
azúcar, es decir: ¡NO ENGORDA DEMASIADO!, además nos ayudará a digerir más rápidamente
los alimentos ingeridos, lo que le hace ideal para una sobremesa ilustrada
entre personas de bien.
Su perfecta combinación de sabores ácidos y amargos es legendaria y con toda seguridad nos reconciliará con la vida.
Última observación:
A diferencia
de mi querido amigo “Pacha”, a mí me gusta más acompañar los Gin-Tonics con esa
música triste y dinámica, impregnada de saudade que popularizó aquel gitano
genial (parezco Emmet Ray) llamado Django Reinhardt, por supuesto acompañado
del no menos genial Stéphane Grappelli.
Minor Swing
sería una de las composiciones más adecuadas.
Curiosamente coincidimos en que la “vida útil” del gin-Tonic es breve, es decir, algo más de cuatro minutos.
*La mayoría
de ginebras están destiladas en alambiques continuos, que extraen un alcohol
neutro y poco aromático, estos alambiques se utilizan con profusión debido a
que abaratan mucho los costes de producción; la ginebra Martin Miller´s está
destilada con el Rolls Royce de los alambiques, dos soberbias piezas de cobre
macizo, fabricadas en 1.903 por el mejor artesano de la época: John Dore and
Co.
Sólo se
aprovecha el corazón de la segunda destilación, que previamente ha sido
aromatizada con componentes naturales tales como las bayas de enebro,
coriandro, raíz de angélica, cáscara de naranjas y limones, candamo, canela,
nuez moscada, anís estrellado de la India y algunos otros ingredientes
mantenidos en riguroso secreto.
Finalmente, y
por sorprendente que pueda parecer, el destilado puro (sin diluir) se lleva a
Islandia, donde se le añade agua desmineralizada de glaciar islandés (el agua
más pura del mundo), y allí se le añade el “ingrediente X”, que según la
destilería es el que le da a esta peculiar ginebra una agradable frescura y
frutosidad en el posgusto
Esta ginebra
ha obtenido la mejor puntuación mundial en el “Review of Spirits Award”: Nada
menos que 97 puntos sobre 100 le otorgaron los agradecidos jueces.
© Juan Ferrer Espinosa (Enópata)